sábado, 28 de agosto de 2010

Huelga de hambre en catedral (Dedicado a Rosario Ibarra)

Huelga de hambre en Catedral
(Dedicado a Rosario Ibarra de Piedra)

Sergio Lugo/Red Social /Taxco


El 28 de agosto de 1978 a las 11 de la mañana, decenas de familiares, amigos y sobre todo madres de personas desaparecidas por el ejército y el gobierno federal, hicieron la primera huelga de hambre afuera de la catedral metropolitana en la ciudad de México, la exigencia: libertad a todos los presos políticos.

84 mujeres y cuatro hombres iniciaron la huelga, algunas dentro de la catedral se pusieron a rezar pero los curas y agentes intentaron sacarlas pero no pudieron. Afuera del atrio de la catedral colocaron una manta roja con letras negras: ¡Los encontraremos! Además pusieron retratos de jóvenes desaparecidos.

Entre las madres estaba Rosario Ibarra, quien buscaba –y lo sigue haciendo- a su hijo Jesús Piedra Ibarra desaparecido en Monterrey desde 1975 bajo la Dirección Federal de Seguridad DFS. También estaba presente mi paisana Celia Ibarra de la Costa Grande de Guerrero. Un libro que narra de manera puntual esta huelga es “Fuerte es el silencio” de Elena Poniatoswa, Ediciones ERA, México, 1982. Ahí puedo sentir la lluvia con su tristeza que arrastra cualquier alegría, las incomodidades para dormir, para asearse: hacer las necesidades fisiológicas, bañarse, así como el apoyo de sindicalistas, estudiantes y de algunos políticos, sobre todo del Partido Revolucionario de los Trabajadores PRT.

En plena época de guerra sucia iniciada en los 60´s y aún no concluida, varios personas entre ellas del estado de Guerrero, fueron golpeadas, torturadas –de la forma más inhumana, asquerosa, salvaje, denigrante- e incluso asesinadas, bastantes de ellas fueron aventadas desde helicópteros con sus pies amarrados con tabiques y luego lanzados al mar, cerca de Acapulco, Tecpan y Coyuca en Guerrero, todo bajo las órdenes de Gustavo Díaz Ordaz, Luís Echeverría y Rubén Figueroa del PRI.

¿El delito? Exigir respecto a la dignidad humana: comida para sus hijos, atención médica gratuita para sus ancianos, educación pública, carreteras para que sus pueblos no estuvieran aislados, además de pedir que el ejército mexicano –que es menester mencionar que no todos fueron opresores- ya no maltrataran al pueblo pobre mexicano y que el PRI gobierno dejara de hacer fraudes electorales. Muchos compañeros hartos del sistema se fueron a las guerrillas tanto urbanas como rurales en todo México.

Por esa razón bastantes mexicanos fueron asesinados, encarcelados y/o desaparecidos, entonces los parientes de todos ellos decidieron hacer una huelga de hambre para exigirle al gobierno de José López Portillo que diera una amnistía y liberara a los presos políticos.

Luego de cuatros días de huelga sin comer, y del acoso de agentes de la secretaría de gobernación para que se fueran de catedral o las “retirarían a la fuerza”, el 31 de agosto se decidió terminar con la protesta a las 9 de la noche. Al día siguiente en el informe presidencial José López Portillo anunció que liberaría a 1 500 presos políticos, canceló la orden de aprehensión a dos mil personas y dejó que varios exiliados regresaran a México –estaban en Cuba, Francia, Suecia, Italia-. Pero como lo dice doña Rosario, sobre la demanda de los desaparecidos nada.

A los pocos meses salieron de las cárceles 148 personas quienes denunciaron que vieron a más personas encerradas de manera clandestina en el Campo Militar Número Uno, en la Base Naval de Icacos, en el Campo Militar apodado “La Joya”, en Torreón y otros lugares. Para entonces ya se había formado -con los ex huelguistas como fundadores- el Frente Nacional Contra la Represión (FNCR), de ahí en adelante iniciaron una lucha compleja hasta nuestros días que siguen exigiendo la libertad de 557 desaparecidos bajo el régimen del PRI. Las condiciones actuales son similares a las de aquella época, ahora con el PAN como “gobierno” se siguen dando “levantones” y asesinatos, aseguran.

Doña Rosario Ibarra siempre ha luchado por la aparición de su hijo, en aquella época, preguntándoles por él a los militares, incluso al presidente de la República en turno. Fue candidata presidencial por el PRT en 1982 y 1988. Actualmente es Senadora de la República por el Partido del Trabajo –llegó por el PRD pero por razones de un acuerdo político que conozco se cambió al PT- sin embargo ella sigue siendo de izquierda y es de las más cercanas a Andrés Manuel López Obrador.

En lo personal debo agradecer a Rosario Ibarra al igual que a su compañero Daniel Rodríguez por abrirme sus puertas y apoyarme. Los tres compartimos la lucha por una República digna que camine con el pie izquierdo hacia la justicia. Sé el dolor de un hijo al perder a su madre, pero sobre todo el sufrimiento es inmenso cuando una madre no encuentra a su hijo, no sabe dónde está.

En estos tiempos donde la congruencia ideológica de izquierda está naufragando, sobre todo en Guerrero con la imposición de candidatos caciques, donde el PRI-PAN y ahora el PRD (de los Chuchos) y Camachos, son la misma porquería, gente como Rosario Ibarra y todos los integrantes del FNCR y del Comité Eureka, representan la esperanza del presente y futuro luminoso del que hablaba Lucio, Genaro y Che.

Bajo la ayuda técnica de Bryan Giles, nuevamente los compañeros del Comité Pro Defensa de Presos, Desaparecidos, Perseguidos y Exiliados Políticos de México, dieron a conocer hace unos meses, su nueva página en internet http://www.comiteeureka.org.mx/ donde está la lista de todos nuestros compañeros desaparecidos desde 1969. Por lo que estamos más unidos, más organizados, no solo en México sino en muchos países.

El pasado 28 de agosto, nuevamente esas personas que hicieron huelga de hambre hace 32 años (sobre todo las mujeres que han sido las más valientes) se manifestaron afuera de la catedral metropolitana, en pleno zócalo, porque como antes como ahora exigimos:
¡Vivos los llevaron! ¡Vivos los queremos!: Comité Eureka http://www.redsocialclub.blogspot.com/
Fotos:
1.-Mujeres en huelga de hambre en la catedral, 1978. Foto: La Jornada.
2.-Comité Eureka.
3.-Rosario Ibarra muestra la foto de su hijo Jesús Piedra Ibarra. Foto: Google.