martes, 13 de julio de 2010

“Juan, verde antiguo”

Sergio Lugo/ Red Social/ Taxco
Publicado en el diario La Jornada Gro. el 30 de junio del 2010.

"País verde… valles, colinas, selvas, volcanes, lagos verdes… memoria del temblor de la luz… y el verde perfecto de las jadeítas… contemplamos la ciudad de Tikal… los pájaros más bellos. El quetzal. Y el de la garganta con todos los sonidos musicales, el cenzontle… telescopios hechos de troncos de palmeras vacíos por dentro, para taladrar el cielo… preguntar a los astros por el retorno del fuego verde… Pobre España. Se llevó el vacío convertido en oro y dejó una tradición de sangre, saber y sentir que floreció en cruces y espadones sobre ciudades tan antiguas como ésta de antigua Guatemala.”

Estas palabras resumen el hondo amor por un pueblo, se trata de Guatemala. El autor de esta manifestación es Miguel Ángel Asturias (nació en Guatemala el 19 de octubre de 1899 y murió el 9 de junio de 1974). Pertenece a Pórtico, el que a su vez forma parte de las narraciones populares de su pueblo, en su libro El espejo de Lida Sal, Siglo veintiuno editores, México, 2000.

Cada narración forma parte de lo que llaman “realismo mágico”, son acontecimientos y personajes típicos, quizá extraños, quizá fantásticos, para el resto del mundo.

Juanantes el encadenado:
“Juan –antes (no era su nombre y era su nombre. Se llamaba Juan pero nació antes que un hermano gemelo que nació muerto y por eso le quedó Juanantes)”. Este singular personaje tenía que cumplir una especie de manda, llamada “luz mala”.
“(Juanantes le confiesa a Tata Guaramachito): -…y se me hace Tata, que cuando rompí el retrato de la Cardenala, empecé a librarme de su maleficio. La mujer cuando no sale buena, es la peor de las luces malas y por eso en mi mandato ordené al desconocido…que tomara el primer retrato de una pérfida y lo rompiera…hay muchas maneras de hacer pedazos a la gente.”

Juan hormiguero:
“–Yo sé que se vuelven tierra los que se comen el sueño… ¿cómo hacer para dejar de alimentar con mi sueño, despierto entre los míos, cuando todos dormían, mi irrealidad nocturna, que era lo único real de mi existencia?”
Una mujer se convirtió en tierra, su esposo dijo que en esos montones de tierra había hormigueros porque millones de hormiguitas se alimentan de ese sueño comido, que se hace miel.
El hombre explica la fórmula de recuperar a su mujer: “Empezaré a lamer la tierra del hormiguero, hasta abrir un agujero por donde meter la lengua, para que en ella se peguen las hormigas que son el sueño que ella se comió… instante en que mi mujer volverá a ser lo que era y… yo seguiré siendo lo que soy, el misteriosos Juan Hormiguero.”

Juan Girador:
En esta historia nos hace recordar a los “Voladores de Papantla” que le bailan a los cuatro puntos cardinales. “Horas duró la penosa ascensión… izados los cuatro en lo más alto anudaron las cuerdas a la punta del tronco y luego a sus cinturas para descender volando”.
Al Norte y Sur los mellizos de carne y sombra, hijos de Xiu y el envoltorio hecho con las tiras de pellejo de su padre; al Este el hijo del muerto y la jorobada y al Oeste, en traje de estrellas, el esqueleto de Juan Girador… giradientes de calavera.
Giran… los mellizos se transforman en colibríes, giradores de agua…el vuelo de los que desde entonces no volvieron a la tierra y se ocupan de hacer girar los astros.”

Quincajú:
Un grillo le demuestra a Quincajú que es más fuerte que el tigre que lo quiere matar dentro de una cueva. “-¡Grillo, -rugió el tigre- callas o te aplasto…- O te aplasto yo a ti! –chirrió el grillo con aire festivo. -¿Tú a mi?. – ¡Sí yo a ti, porque si dejo de cantar se desploma la cueva sobre nosotros!”.

Leyenda de las tablillas que cantan:
El nacimiento de lo que se presenta luego de la lluvia: “Sino muchos son los poetas condenados a depositar nubecillas blancas en los cráteres de los volcanes, semillas de las que salen los colores que el sol le robó a la luna, valiéndose de la treta de la tablilla apagada, para formar el arco-iris.”

El espejo de Lida Sal:

La mulata Lida Sal quiere que Felipito se fije en ella, pero la mujer tiene que dormir con el vestido que usará el joven. Acostándose con esa prenda la mujer derramará su sudor mágico para atrapar a su hombre. Pero ella necesita verse en un espejo con el vestido puesto para completar el hechizo. Entonces se miró en el agua de un lago pero se ahogó. Desde aquel suceso, ese pedazo de agua se llama El espejo de Lida Sal. Asturias fue premio Nobel de literatura en 1967.
El Charco, el 10 de junio de 1971 y Aguas Blancas no se perdonan. http://www.redocelotl.wordpress.com/